Respeto por la vida
Cada ser vivo merece respeto y protección. Trabajamos con el convencimiento de que toda forma de vida tiene valor intrínseco, más allá de su utilidad para los seres humanos.
Una historia de amor por la tierra, la fauna y las comunidades de la Araucanía
Fundación Luan nace como resultado de desafíos locales pero de alcance global; el primero de ellos ha sido la conservación y el desarrollo sostenible de los territorios, pero luego nos encontramos con una diversidad de actores y acciones en el mismo camino pero con escasos resultados. ¿Cuál es la explicación de ellos?, ¿ falta de actores, voluntades, recursos?. Las respuestas que encontramos eran tan diversas como los mismos actores y territorios que sostienen estos desafíos. Pero había un elemento central y transversal a todos los territorios, actores, proyectos y temáticas; la Gobernanza. Es entonces que comprendemos que en un ecosistema de actores y territorios tan complejo y diverso como el actual, la necesidad y oportunidad mas importante para el equipo que forma la Fundación Luan y su experiencia, no estaba en solo ejecutar proyectos, sino en entender las dinámicas que explican los resultados y alcances de diversas intervenciones y proyectos. Estas dinámicas no son solo variables acotadas, sino que lo son también la cultura, las relaciones sociales, las experiencias y narrativas previas, incluso las ontologías desde la cual una comunidad o audiencia lee y entiende la realidad sobre la cual se quiere intervenir.
La Fundación Luan asume entonces el desafío y la oportunidad de aportar desde un espacio a veces menos visible pero tremendamente importante, que es la de reconectar los territorios mediante modelos de Gobernanzas Colaborativas
Para comprender la misión de la Fundación Luan, es imperativo analizar el diagnóstico que motiva su existencia. Se observa una fragmentación social y económica en las regiones del sur de Chile, donde los actores locales han transitado desde una fase de recepción pasiva hacia una postura de escrutinio crítico y exigencia de resultados tangibles. Esta realidad exige que los proyectos no solo exhiban viabilidad técnica, sino que también demuestren una pertinencia cultural que garantice su aceptación social a largo plazo. La fundación propone sustituir la lógica de la intervención por la de la regeneración, entendiendo esta última como el acto de sanar las fracturas en el capital natural y en el tejido social simultáneamente. Mientras que la intervención tradicional busca solucionar problemas aislados mediante recetas técnicas estandarizadas, el enfoque regenerativo de Luan busca restaurar la funcionalidad de los ecosistemas y la dignidad de las culturas que dependen de ellos.
La visión de la Fundación Luan se proyecta hacia un futuro donde la cultura es reconocida formalmente como el motor principal de la sostenibilidad y la regeneración territorial. La organización aspira a posicionarse como un guardián de la relación entre la naturaleza y la cultura, ofreciendo al mundo una respuesta ética, profesional y coherente ante los desafíos de los territorios del siglo XXI. Esta visión se caracteriza por un horizonte donde los servicios ecosistémicos culturales son valorados como activos globales y donde las nuevas generaciones asumen un liderazgo ambiental arraigado en su propia identidad. Un componente diferenciador de la visión de Luan es la elevación del patrimonio inmaterial al rango de activo de inversión para la sostenibilidad a largo plazo. La visión no contempla la cultura como un elemento decorativo de los proyectos ambientales, sino como la garantía de su legitimidad social. Esto se manifiesta en la ambición de liderar procesos de certificación internacional, como el estándar FSC para servicios ecosistémicos culturales, permitiendo que relatos, sitios ceremoniales y conocimientos ancestrales sean reconocidos dentro de los sistemas económicos formales. Al certificar estos valores, la visión de Luan busca crear un puente robusto entre la economía industrial y la conservación cultural, asegurando que la herencia del territorio no solo sea respetada, sino puesta en valor económico y social
Cada ser vivo merece respeto y protección. Trabajamos con el convencimiento de que toda forma de vida tiene valor intrínseco, más allá de su utilidad para los seres humanos.
Nuestras decisiones se basan en evidencia científica sólida. Creemos en la investigación como herramienta fundamental para la conservación efectiva y duradera.
La conservación verdadera solo es posible con el compromiso de las comunidades locales. Trabajamos desde adentro, junto a las personas que comparten territorio con la fauna que protegemos.
Rendimos cuentas a quienes nos apoyan y a la sociedad. Publicamos información detallada sobre el uso de cada peso donado y el impacto de nuestro trabajo.
Reconocemos y valoramos el conocimiento ancestral del pueblo mapuche sobre la naturaleza. Nuestra conservación integra el newen (fuerza vital) que late en la cosmovisión mapuche.
La conservación es un trabajo de largo plazo. Nos mantenemos firmes frente a los desafíos, sabiendo que cada paso contribuye a un legado que perdurará para las generaciones futuras.